sábado, 5 de noviembre de 2016

¿Qué es para mí la verdad?

Bajo mi punto de vista, la verdad puede ser contemplada bajo dos aspectos, complementarios entre sí, y que se podrían considerar uno consecuencia del otro, y a la vez inseparables. Estos dos aspectos serían entender la verdad como principio y entenderla, asimismo como fin u objetivo.

Podría considerarse la verdad como un principio de partida, que nos ayudara a encontrar nuevas verdades, como puede ser una hipótesis o axioma que nos conduzca a plantearnos nuevas preguntas. Podría ser el equivalente a tener distintos colores, conocidos, y mezclarlos para ver qué resultado se podría obtener, y el por qué de ese resultado.

También podría considerarse la verdad, como un fin, un objetivo, una pregunta a resolver, como por ejemplo estudiar por qué determinado fenómeno observado, considerado verdadero, se produce y cuáles son sus orígenes. En este caso podríamos identificar un determinado color en la naturaleza, y nos propondríamos saber cómo reproducirlo.

El punto de vista del observador sobre cualquier objeto, idea, suceso... también es importante para poder discernir si una afirmación es verdad o no. Como ejemplo para ilustrarla importancia del punto de vista, se presentan a continuación dos afirmaciones distintas sobre la dicotomía blanco-negro.

Según Eva Heller en su libro Psicología del Color “la combinación de negro y blanco lo asociamos a lo inequívoco e incluso a la verdad”, y sin embargo para el escritor sueco Heining Mankell “(...) la verdad es complicada, versátil y paradójica. Sin embargo, en la mentira todo es o blanco o negro.”

¿Podemos afirmar que una verdad sobre la combinación blanco-negro es más verdad que la otra? Para poder saberlo, habría que analizar y estudiar cómo los dos autores han llegado a las conclusiones expuestas anteriormente. Y quizás, llegaríamos a la conclusión, que desde cada punto de vista, ambas afirmaciones podrían considerarse verdaderas.

Otro ejemplo que puede ilustrar la importancia que también tiene el contexto en el concepto de verdad es el resultado de la suma de los colores primarios. Dependiendo de si se habla de colores luz, o de pigmentos, se obtienen resultados totalmente opuestos. En el caso de colores luz, se obtendría el color blanco y mezclando pigmentos, se obtendría el negro.

El resultado opuesto de ambos experimentos, blanco-negro, puede ser considerado verdadero, atendiendo al contexto, al entorno y a los materiales utilizados para obtener el resultado final. Cada resultado representa una verdad, partiendo de un mismo punto de partida, que sería la mezcla de colores primarios.

Y podemos obtener tantas verdades sobre cualquier asunto a estudiar como se quiera, en función de las necesidades que se tengan de conocer más a fondo, o no, determinado fenómeno, objeto, idea o suceso para hacer uso de él. También influirá el conocimiento que hayamos adquirido sobre dicho objeto, idea o suceso. Para ilustrar lo comentado en el párrafo anterior se puede tomar de ejemplo un ladrillo.

Para un viandante puede ser una característica que sirva para describir lo que ve “esa fachada es de ladrillo”. Para el autor del proyecto “es un ladrillo macizo con unas características mecánicas, físicas y estéticas específicas”. El director de obra puede ver en el ladrillo el sistema constructivo a utilizar, el precio, quien lo va a suministrar...

Y finalmente el fabricante, que describirá el ladrillo según el material empleado para su fabricación, el proceso de fabricación, la venta y el suministro. Y todos los observadores se refieren a un mismo objeto, objeto, que como se puede comprobar, está conformado por múltiples verdades que no se excluyen entre sí.

Como conclusión a lo expuesto anteriormente, se podría afirmar que la verdad absoluta no existe y como dice Victoria Camps “(...) la verdad absoluta no la tiene nadie, sino que la verdad se descubre y se alimenta por el contraste de opiniones diversas.”

También podría decirse que para poder alcanzar a conocer la verdad sobre un objeto, idea o suceso, lo fundamental sería formular preguntas, las mejores posibles, sobre ese objeto, idea o suceso. Y seguramente, la respuesta que obtengamos nos lleve a otra pregunta y así, en un proceso inacabado se va vislumbrando la verdad, verdad que nunca será alcanzada.







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