Llevar a cabo una obra de edificación representa en sí mismo la resolución de un problema, con un enunciado y unas características específicas. Aplicar el pensamiento científico sería un elemento de gran utilidad para poder optimizar el conocimiento que se tiene sobre cómo se construyen edificios, así como la optimización de los recursos necesarios para llevar a cabo dicha construcción.
Aplicación del pensamiento científico.
1.Estudiar el problema a resolver.
El edificio a construir vendría definido por el proyecto, proyecto compuesto por una descripción escrita (definición de unidades de obra, normativa a aplicar, presupuesto) y gráfica (planos, detalles constructivos) de los distintos elementos que lo conforman. Para poder definir bien el problema nos basamos en el lenguaje, elemento a tener que se tiene cuenta en el desarrollo del pensamiento científico.
Otros elementos, igualmente importantes, que servirían para definir con claridad el problema a resolver serían los precios de venta de los distintos capítulos (excavación, estructuras...) y las unidades de obra (muros de hormigón, tabiques de ladrillo...) que definen el proyecto; el coste previsto, el lugar geográfico exacto donde se van a desarrollar los trabajos, el contrato y los plazos de ejecución son otros elementos que delimitan la edificación a realizar. Estos aspectos definen el contexto en el que se desenvolverá el problema.
2.Planificación de los trabajos a realizar.
Posteriormente a analizar los distintos elementos del problema, se procedería a realizar la programación en el tiempo, tiempo que ha sido especificado en el contrato (inicio y final de la obra), de forma gráfica y numérica, incluyendo, de forma general, los distintos elementos que conforman el proyecto, su duración...
Se establecen las relaciones, en el tiempo, que existen entre los distintos capítulos de la obra (Movimiento de Tierras, Cimentaciones, Estructuras...), y la distribución tanto de la venta como del coste esperado. Estas relaciones podrían ser, por ejemplo, no empezar una actividad sin que haya terminado otra, o comenzarlas a la vez... La planificación, y a su desarrollo en el tiempo, se ve afectada por las distintas relaciones que se establecen entre las unidades de obra.
La planificación podría ser asimilada como una hipótesis de trabajo, de cómo se piensa que se van a desarrollar de los trabajos, a través del análisis de la información recogida. A partir de una planificación general, se va desarrollando una programación más detallada, donde se incluyen las distintas unidades de obra que definen los distintos capítulos, como por ejemplo los muros o tabiques de ladrillo que son parte del Capítulo de Albañilería.
Otro nivel de detalle nos llevaría a estudiar los rendimientos de los distintos elementos necesarios para realizar la obra de construcción. Se estudiarían los tiempos y rendimientos de la maquinaria y del personal necesario para realizar determinada actividad, así como de los materiales a utilizar. Los datos de rendimientos se pueden obtener de estudios estadísticos realizados por diferentes organizaciones como pueden ser colegios profesionales, sindicatos o empresas que publican bases de datos de precios y rendimientos.
En el proceso de planificación se viaja constantemente de lo general a lo particular, y de lo particular a lo general de forma continuada durante todo el desarrollo del proyecto, ya que cada nivel de planificación redefine los restantes y viceversa. De hecho, es una práctica normal ajustar y la planificación, en función de los datos que se van recolectando, cada cierto intervalo de tiempo, normalmente de forma trimestral.
Otro aspecto importante de los propósitos de la planificación y programación es servir de instrumento de revisión constante de las hipótesis planteadas y su cumplimento; en caso contrario, ver de qué manera se pueden ir adaptando los cambios que se van produciendo y no han sido previstos.
3.Desarrollar lo planificado.
Una vez que se vislumbra lo que se quiere ejecutar, el siguiente pasa es llevarlo a la práctica: estudiar y analizar si los trabajos se van a realizar con recursos propios o ajenos (normalmente serán ajenos), estudio de mercado a través de la solicitud de ofertas, disponibilidad y experiencia contrastada para realizar las distintas unidades de obra, y técnicas constructivas a utilizar.
Las ofertas realizadas por los distintos contratistas no suele corresponderse con exactitud con lo descrito en el Proyecto; normalmente dichas ofertas lo complementan. Sirva como ejemplo una excavación determinada. Dicha excavación viene definida en el Proyecto en su totalidad por metros cúbicos de excavación en determinado tipo de terreno; Sin embargo, el contratista realiza la oferta teniendo en cuenta el precio de metro cúbico en función de los diferentes los diferentes niveles, o cotas de excavación.
Se debe tener en cuenta, a su vez, si para realizar determinada actividad, definida como un todo en el proyecto, se necesita descomponerla en diferentes elementos para poderla llevar a cabo. Por ejemplo para llevar a cabo los trabajos de Cimentación se necesitará, por un lado el suministro del hormigón y de acero estructural; por otro lado la mano de obra y la maquinaria necesaria.
Una vez que se decide quién y cómo se van a realizar los trabajos, el siguiente paso sería llevar a escala real lo descrito en los planos y en las definiciones de las unidades de obra (muros, instalaciones, pavimentos, fachadas...), comprobando que lo que se va a ejecutar se corresponde, con unas tolerancias acordes con el trabajo que estamos realizando, a lo proyectado.
Puede ocurrir que, ejecutando la obra, nos encontremos con elementos no definidos en proyecto, como puede ser el paso de una canalización antigua, una diferencia de terreno o un nivel freático (existencia de aguas subterráneas), una zona de terreno no ensayado... En este caso habrá que adaptar el proyecto, el presupuesto y todos los demás elementos que lo definen, a las nuevas circunstancias.
4.Controlar y revisar lo planificado.
Las actividades de control y revisión son de las actividades más importantes a llevar a cabo a la hora de realizar una obra de edificación; procesar la información que se va generando para poder ir ajustando constantemente las distintas partes del desarrollo del proyecto: la planificación, el control de costes y el control de la ejecución técnica de los trabajos.
Dentro del control de obra cobra vital importancia el concepto de Medición (cantidad a ejecutar de una unidad de obra determinada). Las mediciones nos permiten conocer la totalidad de obra a ejecutar y lo que se lleva ejecutado en cualquier intervalo de tiempo durante la ejecución de la obra. nos permite en todo momento actualizar la planificación, asociar a la medición de cada unidad de obra un precio de venta y un precio de coste real, calcular el beneficio, o pérdida económica, que se está obteniendo en un determinado período de tiempo.
Se pueden encontrar diferentes tipos de mediciones: las mediciones de proyecto que definen la cantidad de determinada unidad de obra que hay que realizar; la medición sobre planos, que nos ayudar comprobar que la cantidad de determinada unidad a vamos a ejecutar se corresponde con lo especificado en el proyecto y la medición en obra realizada con el contratista. Las mediciones nos sirven para confrontar al proyecto con lo que realmente estamos ejecutando.
Las distintas tipologías mediciones, aunque muy similares, no suelen coincidir. Este hecho se debe a varios factores: uno de ellos es el criterio de medición. Por ejemplo, en el proyecto, a la hora de medir tabiques, muros de ladrillo o paramentos de yeso verticales, se suelen descontar los huecos de puertas y ventanas; no se descuentan a la hora de medir al contratista.
Otro elemento importante a tener en cuenta a la hora de revisar y controlar una obra son los ensayos de control de la calidad realizados a las distintas unidades de obra, materiales... conforme se van ejecutando. Ejemplos de estos ensayos serían la confección y rotura de probetas de hormigón, pruebas de estanquidad de cubiertas y carpinterías...y cualquier otro tipo de ensayo especificado en proyecto, o no, y que se considere imprescindible para verificar la idoneidad de lo que se está ejecutando.
No menos importante es la revisión de los replanteos, es decir, el traslado a la obra a escala 1:1 de los distintos elementos y medidas reflejadas en los planos, como puede ser la delimitación del solar, el control de las cotas de excavación o la ubicación de los elementos estructurales. Los replanteos y su control y revisión también son fundamentales para definir los distintos muros de ladrillo, la ubicación de puertas, ventanas...y demás elementos que definen el edificio.
Las mediciones de obra y de los precios de unidades de obra contratados, son factores que determinan el control y revisión económica de los trabajos. Son fundamentales para poder comparar el coste previsto con el coste que realmente se está obteniendo, lo que nos permite estudiar las desviaciones que se puedan producir, y analizar, si las desviaciones demasiado grandes, sus causas y posibles soluciones a adoptar.
Existen otros elementos que afectan al desarrollo de los trabajos y que solo se pueden tener en cuenta en el momento en que ocurren, y que pueden llegar a paralizar la ejecución de obra, tales como condiciones meteorológicas adversas, huelgas de trabajadores, impagos...Influyen de manera determinante, debiendo ser reflejados en la planificación porque todo el proyecto se ve alterado de forma notable. La no correcta ejecución de una de determinada unidad de obra, con su consecuente demolición y reconstrucción, es también un factor imprevisible que afecta de forma inmediata al desarrollo del proyecto.
5.Ciencias transversales.
Y para terminar, sin ser menos importante, creo que sería interesante mencionar otras ciencias, que de forma transversal, interactúan con la ejecución de una obra de construcción. Las ciencias sociales, la computación, la geología, la física, la química, las matemáticas...serían algunas de las ciencias que tendrían una notable incidencia en el desarrollo de un determinado proyecto.
Las ciencias sociales serían muy importantes ya que la ejecución de cualquier proyecto se ve muy determinada por la incidencia del factor humano. Trabajar en equipo es fundamental, favoreciendo el intercambio continuo de información, para el desarrollo óptimo de cualquier obra edificatoria. Intercambio continuo de información entre el arquitecto y la empresa constructora, entre el equipo de obra y entre la empresa y las contratas, serían ejemplos de esta interacción e intercambio de información.
A su vez se puede observar la confluencia de diferentes clases sociales, desde inversores, autores del proyecto, técnicos de obra, hasta el personal profesional cualificado, cada uno con sus diferentes responsabilidades y capacidades, indispensables para el buen funcionamiento de los distintos trabajos a realizar. Para mí una obra de construcción ha sido siempre como una ciudad a pequeña escala.
La geología y la física son ciencias que influyen en el desarrollo del proyecto, así como la química, ya que a través de ellas se conocen los tipos de terreno a través ensayos geológicos; la resistencia de los materiales, el cálculo de estructuras,...La química se tiene en cuenta a la hora de observar el comportamiento químico de los distintos materiales, como puede ser su composición para garantizar la resistencia al fuego, la impermeabilidad, la durabilidad...
La computación forma parte muy importante en el desarrollo de una obra de edificación ya que constituye una herramienta fundamental para gestionar eficazmente la construcción de un edificio. A través de programas específicos de programación se puede planificar y realizar un seguimiento muy preciso de los trabajos; la computación facilita enormemente el control económico de los trabajos que se están llevando a cabo.
Las ciencias económicas inciden también en los distintos trabajos que se ejecutan. Se propone la venta un producto, un edificio concreto, que representa una inversión de una persona o empresa. Una empresa constructora la ejecuta, en su totalidad, y las contratas y empresas suministradoras de forma parcial. Se manejan en el control de costos conceptos tales como balance contable, amortización o flujo de caja.
La aplicación del método científico, en mi opinión, es de aplicación en la construcción de cualquier obra de edificación. Es más, considero que el enfoque del pensamiento científico es de fundamental aplicación en el proceso constructivo, ya que nos permite analizar y tener en cuenta, multitud de variables, elementos y situaciones que concurren en el proceso de construcción de una edificación, permitiéndonos tomar decisiones casi en cualquier momento del proceso.
Podría ser un enfoque muy importante proporcionar conocimiento específico sobre el pensamiento científico en los centros de enseñanza que vayan a formar a nuevos técnicos, ya que esta forma de afrontar un problema nos reporta bastantes beneficios porque nos ayuda a comprender, de una forma más sistemática la labor constructiva.
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